Isabel, 21 años, y una promoción de 25 viviendas.
Mientras David seguía con la responsabilidad de un puesto importante en la empresa privada y luchaba por sacar adelante a la pequeña Davisa, Isabel estaba 100 % inmersa en su empresa familiar, dedicada al sector de la construcción. Ambos habían estudiado Informática de Gestión. Por eso era imposible concebir una empresa sin un sistema robusto de gestión integral.
Así nació dvproject. Empezaron a construirlo sobre un ERP de Microsoft que por aquel entonces se llamaba Navision. Lo que más obsesionaba a Isabel era que en una misma pantalla pudiera ver todo el proyecto: certificar, facturar, navegar por los costes… tenerlo todo bajo control.
Con 21 años, Isabel asumió una promoción de 25 viviendas unifamiliares que le encargó su padre, con la exigencia de devolverle el dinero del suelo al 9 % de interés, como si fuera un préstamo. No era una fórmula simbólica. Era un crédito real que había que devolver.
Aprendió a caminar sobre las tejas.
Por las mañanas oficina, por las tardes obra. Limpiaba baldosas. Cortaba ladrillos. Medía con su padre y su hermano. Subía herramientas a la cubierta. Aprendió a caminar sobre las tejas sin romperlas. Todo con un único objetivo: entender la obra desde dentro.
En las primeras reuniones con proveedores escuchaba frases como: «¿Pero tú cuántas veces has pisado una obra?». La obra fue la respuesta. Esa experiencia cambió la manera de construir dvproject: el ERP tenía que reflejar la realidad del día a día, automatizar lo automatizable y no aceptar un solo dato sin contrastarlo en el sistema.
«No se aceptaba un solo dato sin contrastarlo en el sistema.»
Proyecto y fabricación: menos distintos de lo que parecían.
Con el tiempo nos dimos cuenta de que los proyectos y la fabricación tenían mucho más en común de lo que parecía desde fuera. Las buenas prácticas de uno se aplicaban al otro. Esa transferencia cruzada es lo que convirtió a Davisa en un partner capaz de desarrollar tres grandes verticales (dvproject, dvproduction, dvlogistic) y, a partir de ellos, extensiones más pequeñas y especializadas cuando la escala lo justificaba.
La tecnología fue siempre Microsoft. La decisión de ser partner Microsoft fue temprana y deliberada: la infraestructura, el soporte, el ritmo de releases y la disciplina certificadora de Microsoft eran (y siguen siendo) el terreno más fiable sobre el que construir.
23 años después seguimos siendo Davisa.
Varias ofertas de compra han llegado en estas dos décadas. Las hemos rechazado. Aceptar una adquisición significa perder la esencia de Davisa: el respeto al sector, el respeto a la competencia, la pasión por los mundos que ayudamos con tecnología.
Hoy, nuestros hijos —también ingenieros informáticos— trabajan con nosotros. dvproject sigue evolucionando cada 2-3 meses sobre el ritmo de las waves oficiales de Business Central. La filosofía es la misma que cuando Isabel cortaba ladrillos en obra: que el sistema sea, de verdad, tu única fuente de información.